Nueva York, 4 de octubre de 2002
Señor Presidente,
En nombre del Grupo de los 77 y China y al hacer uso de la palabra por primera vez a nombre del Grupo, me es grato felicitarle a Usted y a los otros miembros de la Mesa por su elección. El G77 y China confía en su capaz liderazgo, y en el modo constructivo, eficiente y oportuno en que nuestros trabajos se desenvolverán bajo su acertada conducción.
Señor Presidente:
El desarrollo social es una cuestión que no puede ser considerada de manera aislada. Son numerosos los factores que subyacen y se interrelacionan en la consecución de las metas del desarrollo social. Por ello, nos parece extremadamente útil e interesante el enfoque adoptado por el Secretario General en su informe, contenido en el documento A/57/115, en el cual se realiza un examen de los vínculos existentes entre los resultados tanto de la Cumbre Mundial de Desarrollo Social como del vigésimo-cuarto período extraordinario de la Asamblea General, y el resultado de otras conferencias y cumbres de las Naciones Unidas.
El G77 y China coincide con la afirmación hecha en el informe según la cual cada una de las conferencias y cumbre que han tenido lugar a lo largo de los últimos dos años, han alentado una acción continuada y concertada a favor del desarrollo social, tanto a nivel nacional como internacional. Más aún, nuestro grupo observa la existencia de un estrecho y claro vínculo entre la aplicación y el seguimiento de la Cumbre Mundial y el período extraordinario de sesiones y los procesos de aplicación y seguimiento de éstas conferencias y cumbres.
Ahora bien, el G77 y China es de la opinión que, más allá del vínculo señalado, los acuerdos alcanzados en estos eventos internacionales vienen a complementar y elaborar más en detalle las metas del desarrollo social acordadas en la Cumbre Mundial y el período extraordinario de sesiones. Con el fin de ilustrar lo anterior, permítame Señor Presidente, ofrecer una aproximación sobre lo que acabo de afirmar haciendo referencia a las conferencias y cumbres que han tenido lugar más recientemente: es decir, la Conferencia Internacional sobre Financiamiento para el Desarrollo; la Cumbre Mundial de Desarrollo Sostenible; y la Segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento.
En primer término, haré referencia a la Conferencia Internacional sobre Financiamiento para el Desarrollo.
Señor Presidente,
Al hablar a nombre del G77 y China durante la discusión de este mismo punto de la agenda el año pasado, el entonces Presidente del Grupo, su Excelencia el Embajador Bagher Assadi dijo lo siguiente: “El logro del desarrollo social…. (es) una cuestión de voluntad y de recursos”. Y más adelante, señaló que: “Lo que falta aún por materializar es un sistema efectivo de cooperación internacional para el desarrollo a fin de asegurar que los esfuerzos nacionales a favor del desarrollo social sean apoyados de manera sustancial y sostenible”.
El Consenso de Monterrey proporciona una plataforma para un sistema internacional de cooperación para el desarrollo, dando una primera respuesta al ambicionado reclamo de los países en desarrollo durante años. De hecho, Monterrey es el comienzo de un proceso pragmático y concreto de aceleración del flujo de recursos financieros para el desarrollo a través de mecanismos tales como la Ayuda Oficial al Desarrollo y la Inversión Extranjera Directa, entre otros.
La Conferencia Internacional sobre Financiamiento para el Desarrollo también amplió las recomendaciones contenidas en el documento final del vigésimo-cuarto período extraordinario de sesiones de la Asamblea General con respecto a las acciones adicionales necesarias para la movilización de recursos tanto para el desarrollo social a nivel nacional como internacional.
Sin embargo, no es sólo con respecto al tema de recursos financieros que Monterrey es un inicio para complementar tanto a Copenhague como a Copenhague +5. Uno de los logros más importantes del Consenso de Monterrey es, sin lugar a dudas, la cuestión de la reforma de la arquitectura financiera internacional. La acordada reforma tendrá un impacto favorable e indiscutible sobre la aplicación de los tres aspectos clave del Programa de Acción de Copenhague: vale decir, el mejoramiento de los programas de ajuste estructural; la promoción de un entorno favorable al desarrollo social; y el fortalecimiento de los marcos de cooperación sub-regional, regional e internacional.
De esta manera, la puesta en práctica de Monterrey proporcionará no sólo una base material para la consecución de las metas del desarrollo social, sino que también contribuirá de manera importante al cumplimiento de elementos específicos del Programa de Acción y del documento final del vigésimo-cuarto período extraordinario de sesiones.
En lo tocante a la Cumbre Mundial de Desarrollo Sostenible, Señor Presidente, podemos afirmar que el logro del desarrollo sostenible requiere acciones definidas en el área del desarrollo social. Esta idea fue, como podemos evocar, integrada en su momento en la Agenda 21. Nos complace destacar en consecuencia, que el resultado de Johannesburgo contiene metas y acciones específicas en el área erradicación de la pobreza, algunas de ellas provenientes del documento final del vigésimo-cuarto período extraordinario de sesiones de la Asamblea General.
La erradicación de la pobreza es una cuestión en la que los procesos de Copenhague y Johannesburgo convergen, toda vez que ella constituye uno de los tres pilares sobre los cuales descansan las metas del desarrollo social y ha sido identificada como un requisito indispensable para el desarrollo sostenible. El objetivo de reducir a la mitad la proporción de personas viviendo en pobreza absoluta para el año 2015, como se recordará, fue adoptado por la comunidad internacional en el vigésimo-cuarto período extraordinario de sesiones de la Asamblea General realizado en el año 2000.
El Plan de Aplicación de la Agenda 21, por su parte, desarrolla las acciones adoptadas en 1995 y en 2000 en el área de erradicación de la pobreza. Al mismo tiempo, expande y complementa las acciones a tomar en el campo de la promoción de un enfoque coordinado y simultáneo en la consideración de políticas de índole ambiental, económica y social, las cuales son componentes interdependientes del desarrollo sostenible.
Señor Presidente,
La promoción de la integración social es otro elemento clave dentro de las metas del desarrollo social adoptadas tanto en la Cumbre Mundial como en el vigésimo-cuarto período extraordinario de sesiones de la Asamblea General. De conformidad con el Programa de Acción de Copenhague, el objetivo de la integración social es: “…crear una ‘sociedad para todos’, en la cual cada individuo, con sus derechos y responsabilidades, tenga un papel activo que jugar”.
Este concepto no sólo fue ampliado por el Plan Internacional de Acción de Madrid sobre el Envejecimiento, sino que fue complementado por un marco programático que trata, de manera específica, la situación de las personas de edad, quienes se enfrentan al riesgo de ser marginados. El objetivo principal del Plan de Acción es asegurar un ambiente de seguridad y dignidad para las personas mayores y permitirles participar de manera plena en el seno de sus sociedades como ciudadanos con iguales derechos y oportunidades.
También en el área de erradicación de la pobreza, la Segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento converge y complementa las acciones adoptadas en la Cumbre Mundial y en el vigésimo-cuarto período extraordinario de sesiones de la Asamblea General, habida cuenta que aquella reconoce la importancia de colocar al envejecimiento en el contexto de las estrategias de erradicación de la pobreza. Esta es una cuestión de importancia crítica para el G77 y China, tomando en cuenta que para el año 2050 se espera y los cálculos indican que el número de personas mayores que viven en países en vías de desarrollo se triplicará.
Como señalé anteriormente, estas conferencias, cada una de ellas en su área propia de interés, vienen a complementar los esfuerzos desplegados por la comunidad internacional para dar aplicación al Programa de Acción de Copenhague y a las Iniciativas Adicionales para el Desarrollo Social. El logro de las metas del desarrollo social es un esfuerzo sostenido y solo alcanzable a largo plazo lo que involucra un esfuerzo conjunto en el que participen la acción decidida de los Gobiernos, la comunidad internacional, la sociedad civil y el sector privado. Los procesos de Monterrey, Johannesburgo y Madrid, cada uno en un contexto de su propia dinámica y con mecanismos apropiados de seguimiento y aplicación, constituyen en su especificad una contribución muy importante en ese esfuerzo. Es indudable que la puesta en práctica de estos tres procesos acelerará el logro de las metas del desarrollo social acordadas en 1995 y en 2000.
Señor Presidente,
Permítame ahora referirme específicamente a la Segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento, la cual tuvo lugar en Madrid, España, en abril de este año.
La Segunda Asamblea Mundial marcó un hito para los países en desarrollo con respecto a la formulación de políticas sobre envejecimiento, abriendo el camino para que las mismas permitan hacer frente de manera efectiva a lo que cada vez se nos presenta como una situación demográfica avasalladora en el porvenir inmediato.
El envejecimiento en el mundo en desarrollo es una realidad. Las estadísticas han determinado ya que el 80% de la población mundial vive en los países en desarrollo. Para el año 2050 se estima que el total de aquéllos que tendrán 60 años o más será el doble en todo el mundo, y se triplicará en los países en desarrollo. Al mismo tiempo las estadísticas anticipan que la tasa de natalidad registrará un drástico declive. Esta situación, no cabe duda, presentará un enorme reto adicional a los países en desarrollo, quienes de por sí ya enfrentan múltiples barreras y dificultades para lograr su desarrollo.
Para el Grupo de los 77 y China, uno de los resultados de más significación alcanzado en Madrid es el hecho de que el Plan de Acción sea un documento que mira hacia el futuro y toma en cuenta las necesidades y retos especiales enfrentados por las personas de edad que viven en el mundo en desarrollo.
Damos la bienvenida al Informe del Secretario General sobre el seguimiento de la Segunda Asamblea Mundial, contenido en el documento A/57/93, el cual resume las actividades que se han adelantado a fin de poner en práctica el Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento.
El G77 y China coincide con el Secretario General en la necesidad de reforzar el programa de las Naciones Unidas para el Envejecimiento, de modo que este programa pueda asumir de manera eficiente y oportuna, las tareas que deriven de la aplicación del Plan de Acción Internacional de Madrid.
El Grupo de los 77 y China presentará, a este efecto, un proyecto de resolución sobre el seguimiento de la Segunda Asamblea Mundial, el cual, emulando el espíritu que prevaleció en nuestras negociaciones en Madrid, nos anima a confiar en que sea adoptado por consenso por esta Comisión.
Muchas gracias Señor Presidente.